Valientes

sábado, 4 de agosto de 2012

Hoy vuelves a estar conmigo

Varias personas alguna vez en la vida me habían dicho que todo tenía un principio y un final pero yo hasta el momento no lo creía, no podía creer que algo que era tan bonito acabase. Ahora sé que sí. Durante mucho tiempo he pensado que estaba sola en este camino. No me sentía apoyada por amigos que pensaría que estarían. Por familiares que pensaba que había perdido la relación y de hecho en una larga etapa de nuestra vida, años me atrevería a decir la perdimos. Pero desgraciadamente o afortunadamente según se vea algo fuerte, algo que cambia por completo nuestras vidas nos hace darnos cuenta de que no es así. No estás sola. Sí, ése familiar es mi primo. Pensé que había perdido a mi primo pero hoy sé que no. Ahora puedo recordar con claridad la de horas que él y yo hemos gastado jugando y riéndonos, fue como un hermano mayor, pero la adolescencia y el pavo pudieron con nosotros, éramos unos inmaduros. Ahora 4 años después, más maduros, más sensatos, más racionales y después de un gran golpe volvemos a ser esos dos niños pequeños. 
Momentos de tragedia, dolor y tristeza que han producido hoy unas lágrimas entre los seres más queridos a ella, nuestra estrella, un momento duro para todos. No nos ha hecho falta tener a nuestra pareja, no. Ni a nuestros amigos, tampoco. Porque muchos de esos amigos son los que ni siquiera se han molestado en preguntarte durante estos tres meses.
Pero tú que nada más llegar me has dado dos besos (como siempre) y cuando me disponía a irme me cogiste la mano y me abrazaste:
-Estoy contigo prima.
Esas tres palabras bastaron para saber que estábamos y volvíamos a ser los de siempre. En parte estábamos haciendo lo que a alguien en un momento dado tanto nos suplicó. Hoy la hemos hecho un poco más feliz y donde sea que esté estará orgullosa.
Me has abrazado, has puesto tu brazo encima de mi hombro, me has besado mi cabeza y mi mejilla, has hecho que todo este amargo dolor sea un poco más dulce. Me he sentido arropada, cuidada y acompañada. 
-Te quiero prima.
+Yo también a ti primo.
-Si nos viese la yaya... fliparía.
+Estamos flipando hasta nosotros.
Ese pequeño pero contundente diálogo nos fundimos en un cálido abrazo. Y ahí, volvía a sentir que era una niña pequeña grande. Sabía que había retomado la confianza con una persona que había echado de menos durante mucho tiempo.
PD: Esta foto nos define muy, muy bien.

Es el primer texto que te dedico pero no el último.
Hoy he llegado a la conclusión de que amigos hay pocos, muy pocos. Y que la gente que de verdad está contigo es la familia. Siempre.




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