Valientes

miércoles, 8 de febrero de 2017

De vuelta.

Ha pasado mucho tiempo desde que te abandoné, demasiado. Tanto que me da miedo volver, me asusta lo que me voy a encontrar. Miedo a no reconocerme. Miedo a escribir y no saber quién soy. A no recordar dónde está esa chica que amaba esto, y que te amaba a ti. ¿Quién soy ahora? 

Hace más de un año que dejé esta parte de mi vida. Y han pasado tantas cosas... tantas. No sé ni por donde empezar, ni siquiera sé si quiero hacerlo. Pero quiero intentarlo. Al fin y al cabo, siempre acabo volviendo aquí, aquí está toda mi vida, todo lo que soy y he sentido. Mi casa. Donde me desnudaba el alma día tras día y volcaba mi corazón, pero... ¿Y ahora? ¿Tengo algo que dar? ¿Puedo entregar algo? ¿Puedo aportar alguna cosa? No lo sé. Tendré que descubrirlo y arriesgarme, quizás hacerlo sea la única manera de encontrarme, o no, pero valdrá la pena intentarlo. 

¿Por qué no escribir si esto era (y es) mi vida? ¿Por qué no hacerlo? ¿Por miedo a no ser lo suficientemente buena? ¿Por temor a fallar? ¿Por no saber afrontar la derrota de que nadie te lea? O quizás todo son excusas. Excusas para no ver la verdad, lo que realmente pasa, lo que no te deja avanzar. ¿Quizás me da miedo darme cuenta que si no es de ti no tengo nada más que decir? ¿Qué esto era sólo para ti y que ahora ya no tiene sentido escribir? O quizás sigan siendo más excusas. No lo sé, por eso estoy aquí, para comprobarlo. 

He vuelto.

Quiero quedarme. 
Merece la pena intentarlo.



jueves, 28 de mayo de 2015

Regresando al único lugar que sé encontrar.

Me encantan este tipo de noches donde puedes desnudar hasta lo más profundo de ti sin miedo, dejando que sean las palabras las que te acaricien, que la música te arrope entre sus melodías y te haga sentir una nota más, son estas las noches por las que merece la pena no dormir. 
Y aquí me tienes, volviendo al mismo sitio cada vez que me pierdo, porque es el único lugar que soy capaz de encontrar para encontrarme. Las letras son fieles, y aunque yo las abandone de vez en cuando por largas temporadas de tiempo, ellas siguen ahí esperándome a ser acariciadas por sentimientos, sentimientos que desprenden mis dedos, aquellos que se encuentran en mi más profundo interior. 
Y sí, aquí estoy, no me gusta volver en estas condiciones, hacía mucho que no volvía de esta manera, perdida una vez más. No acabo de entender por qué las cosas tienen que ser así, por qué el destino se empeña en depararme un camino tan caprichoso, lleno de obstáculos que tengo que ir saltando y procurando evitar para no caer, porque si caigo, todo cae conmigo, y no puedo permitírmelo. No puedo. Por eso quiero avanzar, quiero guardar las lágrimas para otro momento en el que nada dependa de mí, quiero buscar esa fuerza que durante tanto tiempo y entre tanto dolor me ha acompañado conmigo y me ha llevado hasta donde estoy ahora, quiero recuperarla porque no me gusta sentir que la estoy perdiendo a cada día que pasa. Tal vez soy yo que me empeño en ver las cosas así, pero cuando llevas tanto tiempo haciéndote creer a ti misma que todo puede tener un final, un final feliz para todos, y ver que no pasa nada, que cada día amanece y que con ese amanecer no viene ningún cambio a mejor, no ayuda. No ayuda nada. Es más, cada día que pasa surge una nueva complicación y todo se vuelve un poco más gris. 
Por eso, sólo necesito algo, una pequeña y diminuta señal que me ayude a encontrar esa fuerza de nuevo y no sentir que cada día que pasa me estoy ahogando más en mis propios sentimientos, no quiero ser yo la causante de caerme, no puedo caer. Sólo necesito encontrar ese empujón que me tire adelante. Sólo quiero volver a encontrar esa persona de hace unos meses, sólo eso. No quiero volver al pasado, me ha costado demasiado recuperarme y volverme a sentir bien conmigo misma, orgullosa de lo que hago y de lo que soy, así que no puedo permitirme ese lujo de tirar por la borda todo el esfuerzo que un día me supuso. 
Pero no sé que hacer, no lo sé. 
En este momento lo único que sé es que la mejor medicina es perderme entre estas letras, que por primera vez, no son por ti, sino por mí. 




domingo, 19 de abril de 2015


"Y sé que no me olvidas, que tu corazón sigue perdiéndose entre estas líneas casi tanto como yo cuando las escribo"