Valientes

jueves, 28 de mayo de 2015

Regresando al único lugar que sé encontrar.

Me encantan este tipo de noches donde puedes desnudar hasta lo más profundo de ti sin miedo, dejando que sean las palabras las que te acaricien, que la música te arrope entre sus melodías y te haga sentir una nota más, son estas las noches por las que merece la pena no dormir. 
Y aquí me tienes, volviendo al mismo sitio cada vez que me pierdo, porque es el único lugar que soy capaz de encontrar para encontrarme. Las letras son fieles, y aunque yo las abandone de vez en cuando por largas temporadas de tiempo, ellas siguen ahí esperándome a ser acariciadas por sentimientos, sentimientos que desprenden mis dedos, aquellos que se encuentran en mi más profundo interior. 
Y sí, aquí estoy, no me gusta volver en estas condiciones, hacía mucho que no volvía de esta manera, perdida una vez más. No acabo de entender por qué las cosas tienen que ser así, por qué el destino se empeña en depararme un camino tan caprichoso, lleno de obstáculos que tengo que ir saltando y procurando evitar para no caer, porque si caigo, todo cae conmigo, y no puedo permitírmelo. No puedo. Por eso quiero avanzar, quiero guardar las lágrimas para otro momento en el que nada dependa de mí, quiero buscar esa fuerza que durante tanto tiempo y entre tanto dolor me ha acompañado conmigo y me ha llevado hasta donde estoy ahora, quiero recuperarla porque no me gusta sentir que la estoy perdiendo a cada día que pasa. Tal vez soy yo que me empeño en ver las cosas así, pero cuando llevas tanto tiempo haciéndote creer a ti misma que todo puede tener un final, un final feliz para todos, y ver que no pasa nada, que cada día amanece y que con ese amanecer no viene ningún cambio a mejor, no ayuda. No ayuda nada. Es más, cada día que pasa surge una nueva complicación y todo se vuelve un poco más gris. 
Por eso, sólo necesito algo, una pequeña y diminuta señal que me ayude a encontrar esa fuerza de nuevo y no sentir que cada día que pasa me estoy ahogando más en mis propios sentimientos, no quiero ser yo la causante de caerme, no puedo caer. Sólo necesito encontrar ese empujón que me tire adelante. Sólo quiero volver a encontrar esa persona de hace unos meses, sólo eso. No quiero volver al pasado, me ha costado demasiado recuperarme y volverme a sentir bien conmigo misma, orgullosa de lo que hago y de lo que soy, así que no puedo permitirme ese lujo de tirar por la borda todo el esfuerzo que un día me supuso. 
Pero no sé que hacer, no lo sé. 
En este momento lo único que sé es que la mejor medicina es perderme entre estas letras, que por primera vez, no son por ti, sino por mí. 




domingo, 19 de abril de 2015


"Y sé que no me olvidas, que tu corazón sigue perdiéndose entre estas líneas casi tanto como yo cuando las escribo"



jueves, 9 de abril de 2015

Donde sea pero contigo.

Contigo todo es así. Contigo he conseguido tocar ese botón que tanto necesitaba pulsar. Tú has hecho que algo sea todo pero sin ti sea nada. Quiero reír tanto hasta desgastarnos, que riamos más que las veces que respiramos, porque dos personas que se hacen reír pasan a tener derecho a todo. Por eso me atrevo a decir que quiero estar contigo, no ahora ni un rato, ni siquiera varias horas, quiero estar contigo, así de simple, así de siempre. Y que los días pasen y todos tengan el mismo sabor a ilusión del principio, porque la ilusión será la única que nos hará sobrevivir. Y tú, tu sonrisa, será la única que me salve a mi de este mundo. 

No necesito más. Ahora mi mundo es el tuyo, y juntos vamos a compartir y crear un mismo mundo, apto solo para dos personas que creen, que están dispuestas a luchar por un mismo "para siempre" y a vivir, simplemente eso. Pero me conformo. Sea el tiempo que nos deje la vida estar, me conformo incluso a que dure lo mismo que dura mi suspiro porque al menos eso querrá decir que habremos respirado juntos.

Cuando tú estás cerca, cuando siento tu respiración sobre mi cuello y hablas sobre nosotros dos, en ése momento no puede existir equilibrio alguno, toda yo se derrite, cae rendida ante cada una de tus palabras, enamorando la forma en que tus labios pronuncian cada una de las letras que las forman, caída ante ti y contigo.



lunes, 9 de marzo de 2015

Siempre quedará mayo.

Perdóname si estos días hablo más de nostalgia que de amor. Perdóname si cada una de estas palabras hacen referencia a ti, a un antiguo nosotros y a un futuro independiente. Perdóname, perdóname por no saber encontrar otro camino que no me lleve a ti. Perdóname por cada uno de los pensamientos que tengo y siento, perdóname porque pedirte tantas y tantas veces que me perdones. 
Sigo siendo esa niña frágil y vulnerable, por muy fuerte que pueda parecer a veces no lo soy, es solo una maldita coraza que me mantiene y me ayuda a seguir adelante porque realmente sin ella no habría conseguido todo lo que tengo. Tal vez todo hubiese sido distinto y yo sería otra, tal vez sería la chica que tú siempre habías querido que fuese. Y lo siento, lo siento si en estos días de bajón lo único que me cura es recordarte, lo siento si tengo que recurrir a ti como última opción para sanarme las heridas, te prometo que intento no hacerlo, porque recordarte duele más y abre y revive otras heridas que creía tener cerradas, pero no. Tú siempre fuiste fuego en mi cuerpo, un terremoto que removía todo allí por dónde pasaba, contigo todo era una montaña rusa de sentimientos. Y te lo repito, siento si estoy melancólica, si lo único que me hace estar bien es pensar en tu sonrisa, en esos dientes blancos y perfectos que un día me hablaban, a esos labios que desprendían amor, amor de verdad. A tus brazos musculados que me arropaban y me daban más calor que lo que me puede llegar a dar cualquier manta, tú, simplemente tú. Pero una vez más se nos ha escapado el invierno, ése mismo invierno que congeló todo. Me consuela saber que al menos nos quedará mayo, con sus indicios de calor y la esperanza de tener un verano a tu lado, aunque sepa que eso ya no sucederá. Y una vez más, esta vez sí es la última, perdóname por este anhelo del pasado, por este recuerdo tuyo que vale más que cualquier medicina, perdóname por tenerte tan presente y tan lejos. Pero repito siempre nos quedará mayo, nuestro mayo


sábado, 7 de marzo de 2015

Noches de insomnio..

Hoy es una de esas noches en las que tu cabeza le da por pensar. Pensar en el presente, un poco en el futuro pero sobretodo en el pasado. Especialmente en el "que hubiese pasado si...". ¿Qué hubiese pasado si las decisiones tomadas hubieran tenido otro color? ¿Qué hubiese sido de ti y de mí si hubiéramos sido más maduros? ¿Qué sería de mí sin haberte conocido? ¿Qué será de mí mañana cuando despierte? Pero sobretodo, ¿qué será de ti ahora que ya no sé nada?
Los sentimientos al igual que las personas vienen y van, y por mucho que quieras, no puedes remediarlo la mayoría de ellas. La vida te lo quita tan pronto como tarde te lo da, y es así, hay que aprender a convivir con ello. La vida es comprender que todo dura unos determinados segundos y que lo que tienes hoy será diferente mañana, y lo de mañana totalmente distinto a lo de pasado mañana y así todos los días de tu vida. Y si dejas algo para mañana debes asumir que no lo harás, no podrás, hacerlo de la misma manera que lo quieres hacer hoy, porque todo cambia. Al llegar la medianoche el mundo cambia y tú con él, con la luna desaparece todo lo que sentías durante el día y por la noche sufre un proceso de mutación, una transformación que repercutirá en las acciones que decidas tomar mañana. Es por eso que por la noche es cuando solemos cometer los mayores errores, pero también las mayores locuras. La noche es mágica y puedo afirmarlo, en ese proceso de transformación es el único momento donde podemos dejarnos llevar, refugiándonos en la oscuridad como si nadie ni nada pudiese vernos o hacernos cambiar, que lo pase esa noche sólo tendrá como testigos ese cielo frío y con destellos de luz. Un pacto de confidencialidad, irrompible, un tiempo dónde sólo tú tomas las decisiones, ebrio o sobrio, pero tú. 
Y eso me pasó contigo. Esa noche fuiste mi mayor error, lo que no sabía es que acabarías siendo protagonista de cada uno de los segundos del día, haciéndome que todo me recuerde a ti, por haberme dejado con el sabor en la boca de un poquito más, de no haber tenido el final que nos merecíamos, de no haber sabido retenerte conmigo, de haber dejado que te marchases. No sé si algún podré hacerme a la idea que te fuiste para no volver. Pero hasta entonces, perdóname si cada vez que te veo se me pone un nudo en la garganta y no puedo dejar de repetirme una y otra vez tu nombre. Perdóname si me sale esa sonrisa, pero es que contigo siempre fue jodidamente inevitable. Sólo tú sabías y sabes qué botón tenías que tocar para hacerme feliz, incluso cuando no querías. Sólo tú sabrás cuidarme de esa forma, nadie luchará como tú lo hiciste, nadie podrá quitarme tanto... porque tú te llevaste todo contigo. 
Pero es así, las cosas cambian, y después de tanto, tanto, tanto tiempo yo sigo aquí escribiéndote, torturándome con tu recuerdo imborrable, intentando asumir lo que debería haber asumido hace tiempo, no estás ni estarás. Y sólo espero que en un futuro se nos conceda una noche para tener el final de un principio que nunca pudimos tener...




jueves, 26 de febrero de 2015

Enamorarse.

Enamorase. ¿Quién no conoce ese sentimiento? Enamorarse es fácil, no cuesta, no requiere ningún esfuerzo, simplemente pasa, lo sientes y no puedes remediarlo. ¿Sabes lo que es difícil? Seguir enamorado, enamorarte cada día de la misma persona, eso sí es complicado. Lo temporal generalmente es sencillo, no cuesta, lo que es verdaderamente difícil es aquello que esta destinado a ser para siempre.
Ella se ha enamorado dos veces, pero solamente ha permanecido enamorada una. La primera vez ella era una niña, todavía creía en los cuentos con finales felices y fáciles que estamos acostumbrados a ver. Era inocente, inmadura, emocional e idealista, y pasó lo que tenía que pasar, que le rompieron extremadamente el corazón y sufrió. Sufrió como si no hubiese nada en ese momento que pudiese superar ese dolor que sentía, notaba su corazón hecho añicos y no conseguía encontrar ningún motivo por el que seguir adelante, incluso llegó a pensar que nunca más podría enamorarse. Pero no fue así.
La segunda vez sucedió de forma totalmente distinta, completamente opuesta. Ella pasó a ser precavida, escéptica y se construyó una fortaleza emocional a su alrededor. Pero si saber cómo esa fortaleza fue desmoronándose poco a poco, hasta que se dio cuenta que todo lo que le importaba era que él y ella estaban felices y que todo iba bien, por primera vez sentía que todo empezaba a funcionar. 
Y eso es enamorarse. Es una droga natural, un torrente de emociones intensas que te toma a la fuerza. No lo ves venir, pero de repente te das cuenta que el sentimiento está ahí, que por fin las piezas del puzzle encajan y que ya no hay vuelta atrás. Y sabes que no hay vuelta atrás porque cuando te encuentras en ese lugar, junto a él, piensas: "Aquí es donde quiero estar. Para siempre"
El tiempo que estamos enamorados muchas veces el amor nos ciega en algunas cosas, e incluso este sentimiento nos impulsa a tomar algunas de las decisiones más irracionales que jamás pensabas que serías capaz de tomar. Pero el amor es así, es un sin pensar en el después, es un aquí y ahora, contigo. 
A menudo nos ciega la ilusión de que todo lo bueno es infinito e invencible. Una vez pones los pies en el suelo te das cuenta de que la realidad apesta y que desgraciadamente las cosas no funcionan así y todo se complica. 
Cuando los sentimientos empiezan a decaer por una serie de razones totalmente normales, debemos esforzarnos el doble para mantener y profundizar las relaciones. Si realmente quieres seguir enamorado, debes elegir amar, siempre. Y que esa elección se construya en base a la comunicación, confianza y aceptación respecto a la otra persona. Significa ser honesto con tu pareja a la vez que lo eres contigo mismo. Y comprender que los compromisos son la clave para las relaciones sanas. Significa saber que tu pareja cometerá errores, pero que tú también los cometerás. Significa incluso que cuando sientas que no estás enamorado decidirás conscientemente seguir adelante. Porque amar es mucho más que estar enamorado. Tendrás que esforzarte porque el esfuerzo es lo primero para luchar por algo o alguien. Escoger amar es escoger el altruismo y tomar decisiones favoreciendo al otro. 
Sin embargo, si nos damos cuenta de que lo temporal es fácil, pero lo que dura para siempre es difícil, trabajaremos por las cosas y por las personas que realmente valen la pena y nos hacen felices.
Eso es estar enamorado.




miércoles, 4 de febrero de 2015

Arriésgate conmigo.

El amor es así, un día arriba, otro abajo y otros que ni si quiera sabes dónde estás. Puedes amanecer bien e irte luego a dormir sin ganas de levantarte al día siguiente, o viceversa. Es una constante montaña rusa que no para de dar vueltas y más vueltas. Nos marea, nos confunde, y en el peor de los casos, nos aterroriza la idea de comprometernos con algo o alguien. Y en ese momento en el que los fantasmas del pasado se  vuelven más vivos que nunca, los miedos que creías desaparecidos vuelven de la noche a la mañana sin avisar, de un día para otro hacen que todo cambie. Cambia tu forma de actuar, tu forma de pensar y no permiten que sea tu corazón el que hable por ti. Es difícil de explicar, hay que sentirlo, sentir ese miedo a cometer los mismos errores que un día hiciste y hacer que no creas en el amor, aunque tú no desees otra cosa.
En definitiva, te acojonas. Es así. No hay otra manera de decirlo. Pero cuando esto pasa corremos un riesgo. El riesgo de que la persona que ahora se va a dormir recordándote se canse de esperar y un día se levante y empiece a soñar con unos ojos que ya no son los tuyos. Corres el riesgo del olvido. Porque está bien esperar a alguien si crees que merece la pena. Pero no puedes vivir por y para él, esperando algo que a lo mejor nunca llega. No puedes entregar todo de ti a la nada, porque no hay nada todavía y quizá nunca lo haya. Y por mucho quieras poner en práctica el dicho de “Quien no arriesga no gana” no es equivalente a que tú tengas que sufrir una eterna espera. Arriesga por él cuando esté preparado pero no te anticipes y pongas en juego tu felicidad antes de tiempo, porque puedes caer en la trampa de una espera interminable.
Así que si voy a jugar, compartiré la partida contigo, no esperaré a que tú lo hagas en un segundo turno, esto es cosa de dos, o apostamos juntos o no apostamos, no voy a jugármelo todo todavía, sin ninguna garantía. ¿Qué me dices? ¿Jugamos juntos?

1...2...3... vamos.


martes, 27 de enero de 2015

Nuestra historia no tiene prisa.

La nuestra es una historia que no tiene prisa. Vivimos las cosas poco a poco, queremos saborear cada uno de los momentos que se nos brindan, cada gesto, cada mirada, cada sonrisa, aunque suene excesivamente cursi. Cada día que pasa el vínculo que nos une se va haciendo más fuerte y nosotros con él, incluso a veces ahora me atrevo a hablar contigo en primera persona del plural. Y no quiero dejar de hacerlo. Has hecho que sea irresistible  pasar un día sin saber de ti, sin saber si estás bien o necesitas un poco de amor, es totalmente inevitable, la rutina más bonita que podría tener. 
Porque sin darnos cuenta hemos ido creando algo que todavía no tiene nombre, que incluso aún no se ha demostrado con algo más que palabras, pero no me importa. Ahora estoy bien con lo que tenemos, y el día que tenga que venir algo más lo dejaré venir, pero no le obligaré a que tenga prisa por llegar. 
Me gusta apoyar mi cabeza en tu hombro en esos momentos que mi cuerpo no puede más, y entonces encuentro el tuyo para refugiarme, como si no hubiese nada más cómodo que tú, porque para mí ya no lo hay. Adoro aquella noche en que sujetaste mi mano y se entrelazaron, y en ese momento sentí que había algo más, algo que no podía dejar de hacerse más y más grande. Te sentí cerca, más que antes. Sentí como respirabas entre mi cuello y mi pelo, cómo era el sonido de tu risa en mi oreja y me enganché aún más de ti. 
Y así somos tu y yo, iguales, una persona con la que encajo perfectamente, que a veces a pesar del "poco" tiempo que nos conocemos sobran palabras, es la mitad de un puzzle que ni sabía que existía, es aquel tópico que le llaman "media naranja" y antes no creía en él, y de hecho, no sé si algún día, quizá hoy, quizá mañana o quizá en unos meses o años seamos algo más que un "tu y yo" y llegar a ser un auténtico nosotros.  
En definitiva, contigo he encontrado todo lo que no sabía que estaba buscando



domingo, 25 de enero de 2015

Todas soñamos con tener una historia de amor.

Algún día yo también seré esa chica. Esa chica que todas deseamos ser desde que eramos crías y que ansiábamos crecer para poder ser como ellas, para vivir nuestra historia de amor tal cual la veíamos reflejada en otras personas. Muchas nos creímos mayores antes de tiempo, confiábamos que cada chico que se nos cruzaba era el amor de nuestra vida, y quien sabe si alguno llegó a serlo, lo que está claro es que en ese momento lo creíamos. 
Era demasiado pronto para madurar, vivíamos a loco y más intensamente, entonces no nos parábamos a pensar las cosas dos veces, simplemente, actuábamos. 
¿Y ahora? Ahora el problema es que le damos demasiadas vuelta a todo, o que nos hemos hecho responsables y maduros, depende. Nos preocupamos por cualquier tontería, también es cierto que ya tenemos una experiencia (si se le puede llamar así) y no queremos cometer los mismos errores, puede que ahora vivamos con miedo. Miedo a que nos hagan daño, a que maltraten nuestro corazón nuevamente, a que jueguen, a que solo seamos un simple pasatiempo para ellos. No lo sé. Solo sé que ahora mismo me aterra pensar en eso. Me inquieta no saber si lo que viene es malo o bueno, supongo que eso me lo enseñará el tiempo, pero no quiero volver a equivocarme y engancharme de una persona que al final no acabará conveniendome. No quiero dar todo y recibir nada, como siempre me ha pasado, y que el resultado de todo ello sea rencor y odio, porque, ¿cómo puedes odiar a alguien que has querido? eso me lleva a pensar que nunca te quiso. 



lunes, 12 de enero de 2015

Un día estás arriba y al otro no sabes ni dónde estás.

¿Cómo se puede estar un día tan arriba y al otro tan abajo? ¿Cómo pueden cambiar las cosas tanto en cuestión de horas? ¿Cómo? Hace dos días estaba feliz, feliz porque pensaba que podía, que lo estaba consiguiendo. ¿Y ahora? ¿Ahora qué? Supongo que debo bajar al mundo real, a un mundo que siempre ha sido un poco cabrón conmigo, perdonadme el vocabulario, pero no hay otra palabra. ¿Cuándo llegará mi momento? ¿Hay algo que realmente pueda conseguir a la primera alguna vez? ¿Porqué siempre tengo que atravesar un millón de obstáculos para conseguir algo? ¿Porqué? ¿Las cosas no podría ser más fáciles por una vez en la vida para mi? Solo pido una.. 
Pues sí, hoy ha habido algo que ha hecho que me plantee si es esto para lo que valgo, porque tal vez no soy lo suficientemente buena, tal vez me falta ese algo que todos tienen, quizá me precipité por luchar por un sueño sin valorar la idea de que posiblemente ese sueño no fuese para mí. O quien sabe, también puede ser las miles de cosas que tengo la cabeza al mismo tiempo, sé que no es mi mejor momento, pero no pienso poner eso como excusa, jamás, me considero una persona madura y responsable para saber que si fallo es cosa mía, a pesar de haber dado todo y más de mí.
Y ahora no sé que tengo que hacer. ¿Puedo hacer más de lo que llevo haciendo estos días? Yo considero que no. Sólo me falta no dormir, no comer, nada. No puedo hacer más. No puedo. Quizá fueron los nervios. Quizá fue mala suerte. No lo sé. Me dicen que debería estar orgullosa porque me esforzado, pero... ¿de qué sirve eso cuando ves que no esta compensada la relación entre esfuerzo y resultado? Yo te lo digo, de nada. Por eso me pregunto ahora... ¿Qué hago ahora? No quiero rendirme, pero tampoco quiero ver como vuelvo a fallar. He fallado y posiblemente volveré a hacerlo. ¿Y entonces qué? Tal vez si eso ocurriese debería replantearme muchas cosas. 
Quiero luchar. Hasta el final. No quiero rendirme. Pero esto no ayuda... no ayuda nada. Confiaré en mí hasta el último momento, pero... 
No puedo seguir escribiendo.



sábado, 10 de enero de 2015

¡Empezamos sonriendo!

Todo tiene una recompensa. Puedo afirmarlo, demostrarlo y asegurarlo. Cuando hay algo que quieres, que deseas con todas tus fuerzas, te garantizo que pones todo y más de ti por conseguirlo. No importa lo que tengas que perder, lo que dejes atrás, asumes las consecuencias porque tu sentimiento es mucho más fuerte. Y sí, es cierto eso que dicen de que a veces para ganar antes tienes que perder algo, o alguien, aunque no sea lo que tú quieres, hay situaciones en las que no te queda otra alternativa. Pero luego ves como todo pasa por algo, como una derrota puede acabar siendo una victoria, como el dolor puede acabar convirtiéndose en amor o simplemente, incluso la cosa más simple como es un suspenso, puedo llegar a ser un aprobado en toda regla. Y no me arrepiento. He hecho las cosas con el corazón, como siempre hago, sé que he actuado bien, he pensado por una vez en mí y no en lo que querían los demás, por eso ahora soy feliz. Soy feliz con lo que tengo, no necesito más, no echo nada en falta, ansío conocer este nuevo año lleno de oportunidades, de sonrisas prometedoras, de sueños que espero cumplir, y que las cosas sigan igual de bien como han empezado, no cambiaría nada ahora mismo. Ya no tengo miedo. No tengo miedo a este año que empieza, no tengo miedo a las personas que antes temía perder y ahora veo que puedo vivir sin ellas, que no necesito a nadie más que no sea yo misma para disfrutar, porque mi vida no depende de nadie, solo de mí. Y en estos 10 días, sí, solo 10 días me han bastado para ver las cosas de otro modo, y creer que este año será mejor para todos


Aunque llegue un poco tarde... ¡FELIZ 2015 A TODOS!
Y nunca dejéis de luchar. Que nada ni nadie se haga dueño de vuestras vidas.