Valientes

lunes, 23 de julio de 2012

Principio por empezar

Estábamos en un largo y amplio banco que nos permitía estar los dos tumbados. Era media tarde, el sol comenzaba a desaparecer, podíamos rozar la arena de la playa si lo deseábamos, escuchábamos el vaivén del mar, el romper de las olas, podía oír todo lo que me transmitía el mar, me decía que fuese yo, que me olvidase de los demás y que por una vez en la vida hiciese lo que quisiese hacer. No quería oírle, me daban miedo las consecuencias estaba tan sumergida en mis profundos pensamientos que me olvidaba que tenía a la persona que más quería y necesitaba a mi lado. 
-Natalia, estás bien?
+Sí tranquilo.
-Me arrepiento tanto de no haber hecho todo esto antes.
+Yo también, si lo hubiésemos hecho de otra manera...
-Quieres empezar otra vez?
+Lucas.. ahora mismo no creo que sea lo mejor.
-Vamos es un día perfecto, hoy has hecho que mi corazón vuelva a llenarse de vida Natalia, sabes cuanto tiempo hacía que mi corazón no brillaba y rebosaba de vida y de ilusión? Es Sant Jordi, nada puede salir mal.
+No me lo pongas más difícil, no me digas nada de eso ahora, sólo abrázame, abrázame muy fuerte.. no quiero olvidarme de la calidez de tus abrazos ni de tu adicta olor.
Nada podía ir mal, después de 289 días le había vuelvo a abrazar incluso pude volver a sentir sus labios con su sabor tan agridulce que tenía pero que tanto me había enamorado siempre. Éramos dos corazones latiendo por un solo objetivo. Estar juntos. Pero condenados a que cada vez que lo intentaban no funcionaba. Nos queríamos con toda nuestra alma y eso nadie jamás podrá cambiarlo. 
Ahora que han pasado justamente 3 meses después de aquél suceso no hay día que no me arrepienta de que tal vez podría haber abandonado todo, hacer caso al mar, dejarme llevar, guiar, flotar bajo el movimiento desenfrenado de las olas... poder entrelazar mis dedos entre su enredado pelo. Ahora todo eso es sólo el recuerdo, un recuerdo del cuál no me puedo deshacer porque perteneció a mi, porque nunca habíamos vivido algo así, no con tanta pasión, nunca nos habíamos abrazado como aquel día, ése día lo hicimos como si fuese la última vez (y lo fue). Nunca había notado sus labios tan pegados a los míos esperando que yo no los soltase. Nunca le había visto tan enamorado, con esa mirada tan dulce que tenía que me decía que por favor no me alejase otra vez, nunca le había visto al borde de aquél puente, con los brazos abiertos y dejándose llevar por el momento. Estaba enamorado, yo también estaba enamorada. 
-Te quiero Natalia, sé que el hecho de poder vivido esta tarde así contigo es un regalo del destino tan cruel que un día nos marcó.
+Te quiero Lucas, y yo sé que este no es un final, este es un principio por empezar.

Por y para siempre

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