Valientes

viernes, 5 de septiembre de 2014

Vuelve otra vez septiembre, uno más desde que tú no estás. Ojalá pudiese cambiar eso, al menos eso pienso ahora. Sé que me equivoqué, cometí más errores de los que me gustaría, quise evitarlo pero me faltó valor para hacerlo, diste todo de ti, te entregaste a mí, y yo lo sabía, razones y motivos no me faltaban para intentarlo pero había algo, algo dentro de mí que me impedía luchar por ti. Ahora me arrepiento. Cada septiembre que pasa me doy cuenta de lo maduro que eras para tan temprana edad, y lo mayor que me creía yo... y lo inmadura que fui. Nunca pude darte la razón, aun sabiendo que la tenías, me equivoqué, claramente que lo hice. 
Estabas tan enamorado... podía sentir tu corazón apresurado por conquistar de la misma manera el mío, y lo hiciste, podía ver tus ojos derramando amor a cada paso que dabas, sé que lo hubieses dado todo porque yo sintiese lo mismo, y lo hice. Tal vez no supe expresarlo, no quise darme cuenta de mis sentimientos, tal vez me aterraba la idea de estar enamorada de ti. He tenido que pasar por otros corazones, por otras sensaciones para darme cuenta tiempo después que sí sentí lo mismo y que nunca lo he vuelto a sentir. Era adicta a tu pelo, al sonido de tu risa que se quedaba impregnada en cada poro de mi piel, a la silueta de tu sonrisa cada vez que me veías, a esa mirada penetrante y pícara... esa mirada me mataba. Quería crear contigo algo más grande que nosotros mismos, algo mágico. Igual de mágico que cuando nuestras manos se entrelazaban, sintiéndonos y fusionándonos a un mismo compás... ¿Recuerdas cuando no nos queríamos ver pero deseábamos buscarnos? Siempre acabábamos encontrándonos... Era adicta a ti y no supe demostrarlo, tú me conquistaste.. y ahora, esa sonrisa, solo puedo recordarla, porque ya no estás. Ya no..


Siempre.

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