Valientes

jueves, 18 de septiembre de 2014

¿Estarás contento, no? Esto has conseguido.

¿Estarás contento no? Conseguiste lo que querías. Encontraste la manera de arrancarme el corazón de una sola pieza, te lo llevaste, jugaste con él desde el minuto uno, incluso antes de conocernos. ¿Era lo que querías? Pues aquí lo tienes. Aquí estoy. Con el corazón desgarrado, robado, me has roto todo lo que tenía, todo lo que quería. Odio esta debilidad en la que has convertido mi vida, te odio Lucas, te odio. Te odio por dejar que me enamorase de ti aun sabiendo que ibas a hacerme daño, te odio por ello, te odio por permitírmelo. 
¿Qué quieres que te diga ahora? ¿Qué quieres? ¿Qué me da igual a quien besar desde que tú no estas? ¿Qué me importa una mierda sujetar otras manos? ¿Qué no puedo olvidarte? Pues sí, te lo digo, te lo grito, lo que tú quieras, porque es así. Me destrozaste, me dejaste a merced del destino, esperando que él me daría algo mejor, pero te equivocaste, todo ha ido a peor, el sentimiento de culpa se apodera de mí cada vez que veo esa absurda fotografía, el único recuerdo que me permito tener de ti. Yo sé que es el dolor. Lo sé porque tu me dejaste experimentarlo, y créeme, no se parece en nada a la definición que da la RAE sobre él: "Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior". Eso no es dolor.  Dolor es verte ir, recordarte, sentir que falta una parte de ti, una que tú te llevaste. Y no te miento, dolor es ver esa fotografía y no poder gritarte que lo único que deseo en este preciso momento es vivir en ella para siempre... Porque créeme, sumergirme en un mar lleno de tiburones sería mucho más agradable que la forma en la tú me has devorado. Te lo has llevado todo, y no me has dejado nada, solo este dolor, este maldito dolor que no me deja vivir, vuelve, vuelve para llevártelo y luego no regreses más Lucas, nunca más.




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