jueves, 13 de junio de 2013

Dile a ella que te cuide..

Hoy me dejas por otro cuerpo, otro aliento, otros brazos, otros labios.. Y no quiero despedirme aún de los tuyos. Es por eso que no voy a despedirme de ti ahora. Así que le escribo una carta para decirte adiós a tus silencios, a tus besos, y a tu voz. Porque no pienso estar aquí hoy para despedirme de ti mañana. 
Despídete de todos los olvidos. Los recuerdos seré yo la que se los quede, no admito una discusión. Dile adiós por mi a todas esas veces en las que no supimos estar a la altura, dar la talla en cada una de las situaciones que se nos planteaban, simplemente nos dedicábamos a permanecer allí, aguantando sin saber muy bien que hacer. Dos inocentes ilusos por creer en un amor que iba más allá de esas cuatro letras, un amor que iba más allá de nosotros mismos. Un amor que vino tan rápido como se fue. Porque llegó el día que reconociste el paraíso en otras manos y decidiste por todos tus silencios, besos y corazón que eran mucho mejores que las mías para guardarlos, para cuidarte.
Ahora puedes decirle a ella que los cuide, que los reconozca como suyos, como una parte más de su cuerpo, pero que no intente quererlos como los quise yo, que no intente ponerle todo el cariño que yo les regalé, porque eso, es imposible. Procura que cuando no estés a su lado vea que la vida no tiene ningún sentido sin cada detalle, y que pase por alto ese mal que de tanto en tanto sale por tu boca y que sólo yo sabía callar. Y sobretodo, pídele de mi parte que cada bocanada de aire te haga temblar, vibrar, sentir, tanto como aquél día, el primer día.. como lo hiciste todos estos años a mi lado, conmigo.



Sólo te pido que le quieras una 
cuarta parte de como lo hice yo.

Aveces el final de algo es el principio de algo mejor.




domingo, 9 de junio de 2013

Voy a dejar de sobrevivir contigo para vivir conmigo

Mírala, sigue en el sofá con sus mares cerrados, sigue dormida ya que ayer se acostó con éstos irritados, inundados de lágrimas, lágrimas ácidas que quemaban su mirada, ese brillo que tu le diste y le arrebataste.  Es normal tener esos ojos grises tormenta, después de perder algo que creías tuyo, que se va cogiendo un billete de ida pero sin vuelta. Algo que creías que te pertenecía y que ahora se ha desecho junto la luz de su mirada. No puedes verla, no quieres verla.. pero déjame que te diga que le duele menos la cabeza que el corazón, sólo tiene ganas de meterse en su triste habitación y volver a encontrar cual era su mundo antes de que tu aparecieses y se lo pusieses patas arriba, desordenándolo, perturbándolo. Se respira una gran cantidad de odio acumulado, rabia escondida, palabras silenciadas demasiado tiempo, "te quiero" robados y besos desechos. Sólo tiene ganas de gritar que todo ha terminado. Gritar que tu te has largado de una vez por todas. Gritar que ahora va a empezar a vivir para dejar de sobrevivir contigo. Tiene ganas de todo menos de ti. Se enamoró de ti sin importarle que no volvieses la cabeza, se aferró a tus brazos sin importarle que tu no se los tendieses, se enganchó a tus labios helados sin importarle lo mucho que podrían llegar a arder.
No te imaginas cuántas ganas tiene de perderse contigo, despedirse de ti y nunca volver a verte.


Dani Martín - Caminar

No te imaginas cuanto te echaba de menos Dani,
has llegado en un momento crucial..
cuando más te necesitaba.
¡Grande!

Retirar la cara rara la que no deja avanzar, quitar los miedos que se vayan a pasear. 
Caminar... y que ese cuento no nos quite la ilusión jamás.

sábado, 8 de junio de 2013

El final que nunca llegó..

Sabía lo que vendría después, sabía que esto había cambiado y cambiaría para siempre el pronombre "nosotros". Aunque en lo más hondo sabía que este momento llegaría algún día, pero.. ¿tenía que ser precisamente ahora?
-Esto tiene que acabar, he estado con otra. 
Esas palabras fueron lanzadas directas al corazón, sin que yo pudiese esquivarlas, llegaron, dolía, fue como si una parte de mi se hubiese roto, empezase a saborear la muerte, la muerte de un amor en el que nunca debí retomar el juego. Me ilusionaste y luego te lo llevaste todo contigo. ¿Eres feliz? ¿Es lo que querías? Ya lo tienes, has ganado. No quiero que vuelvas. Vete por donde un día viniste. Lárgate. No quiero volver a verte y si lo hago créeme que me dolerá, pero que tu no verás ese dolor, nunca. 
Se acabaron las oportunidades, las ganas de intentarlo, de luchar, de quererte. Me he cansado de querer algo que duele, es como abrazar una rosa con espinas, como acariciar un cactus con la yema de los dedos, como meterte en un jardín lleno de dolor. Se acabó. Cueste lo que cueste te quiero fuera de mi vida, ni un solo segundo más.
Hubiese preferido que las cosas hubiesen sido diferentes, pero tu decidiste jugar con fuego, tentar a la suerte, desafiar al destino, apostar por lo prohibido. 
Solía pensar que el día que esto acabase habría es que dicen del "último abrazo", "último te quiero", el abrazo que marcaría un "hasta siempre". Pensé que sería diferente. Fíjate lo ingenua que fui que creía que nuestra historia sería una historia infinita que buscaría siempre el perfecto final y se perdería en el camino, pero no ha sido así, "nosotros" hemos tenido un final continuo, y ninguno de ellos ha marcado el "FIN" definitivo. Y puede que este sea otra vez más de lo mismo. Pero créeme que cuando vuelvas yo ya no estaré. No para ti. 
Ahora siento mi corazón roto en mil pedazos, curtido en mil batallas de las cuales ninguna fue ganador, está llorando por algo que nunca debió querer, está pagando el precio por el que nunca debió apostar. 
Desde ese momento, una parte de mi empezó a morir lentamente, muy lentamente...


Everytime we touch - Cascada


I'm a survivor of your love