martes, 4 de junio de 2013

Escarlata en las paredes

Lo hice porque una vez que se ama, ya no hay marcha atrás. Hay quien dice que se puede pasar del amor al odio, pero eso no es cierto. Nunca se odia lo que se ha amado. Queremos pensar que algo nos repugna, para no reconocer que nos duele quererlo, que lo echamos de menos o que nuestra vida es más fea sin ese algo. Pero como sabes; “bicho malo nunca muere”. Pues así el amor no desaparece del todo. Jamás. Del amor que una vez sentimos siempre nos quedarán trazos, marcas, huellas, cicatrices… Eso es lo bonito: el saber que después de todo, de una u otra forma, el amor sí que llega a ser eterno. Dejar de amar es, entonces, como deshacerse de un cadáver: no existe el método perfecto. Hagas lo que hagas permanecerá un rastro…  Por eso lo hice. Porque desde el primer día, desde el primer vistazo, desde el mismísimo segundo anterior al primer parpadeo, supe que los mecanismos de algo grande se movían en mí. Supe que estaba amando y también supe que ya no podría echarme atrás. Lo hice porque sin ti, la vida es como un lunes. Un lunes eterno, nublado, gris, frío… Un lunes de atasco. Un lunes con la máquina del café rota. Uno de esos días pesados, valedores de jaquecas y malos humos y humores. Un lunes post-vacacional. Quizás pienses que fue una estupidez, que no debí hacerlo; pero, ¿acaso la vida no es más que una cadena de preciosas estupideces cosidas entre sí? Y de esas preciosas estupideces, ¿no son más hermosas aún aquellas que surgen directamente del amor? Pues eso. Mi locura, para que te quedes tranquila, no fue más que el amor que me llenaba por completo explotando y derramándose hacia fuera. Manchándolo todo a su paso. Escarlata en las paredes. Aunque ahora, después de todo, ya nada tenga sentido.




Maroon 5 - Daylight

Cuando está todo perdido, cuando crees que no
te queda nada, te lo han quitado todo.. Aún estás a 
tiempo de sonreír.


domingo, 2 de junio de 2013

Un final sin un "fin"

Nunca quise arañarte el alma, desmenuzar tu corazón, arrancar cada poro de amor que tenías en tu piel, jamás quise quemar tus labios. Nunca quise hacerte daño. Durante mucho tiempo he intentado buscar una razón por la cuál intentarlo, y la tenía, siempre la he tenido y siempre me ha acojonado la idea de compartirla. 
Es por eso que ahora estamos en un punto muerto, que nos lo puede dar o quitar todo, absolutamente todo lo que siempre hemos querido. Está en mis manos. Las reglas del juego las dictan nuestros corazones, llevarlas a cabo depende de nosotros, pero tengo que ser yo la que empiece a jugar, lo antes posible. Jugar a un juego que nunca terminó, que dejamos empezado a merced del tiempo, esperando que él le diese un final por nosotros, y por culpa de eso ahora ésta es la sentencia que ha dictaminado para nosotros. Pero estamos a tiempo de seguir jugando. Un poco más. Hasta que la palabra "siempre" enamore a un "nunca".
No es una segunda parte, ni si quiera el final de la primera, es una continuidad, un "mañana", un "luego" que se ha convertido en nuestro "ahora". ¿Indiferencia? ¿Miedo? ¿Orgullo? ¿Temor? Nada de eso. No. Ahora somos nosotros los reyes del juego, nosotros mandamos, nosotros decidimos, nosotros actuamos. 
Es como aquella oración sin punto, inacabada, sin final. Y es por eso que yo nunca pude poner un punto y final a una oración que no acabase con un "para siempre". 
Juguemos. Hagámoslo por los dos. Yo voy ha hacerlo por mi, por ti, por un nosotros que nunca debió quedar atrás. Voy a regalarte lo mejor de mi, aquello que nunca te di y debí darte, aquello que ambos necesitamos. Voy a concederte mis mejores días, y los peores lo vamos a convertir en mejores, juntos. Quiero intentarlo. Tengo la necesidad de necesitar intentarlo. Tengo las ganas y la ilusión suficientes para conseguirlo. Perdámonos entre sonrisas que nos llevan a una infinita felicidad. Dejemos que el pasado quede lo suficientemente cerca para no olvidarlo y lo suficientemente lejos para no repetirlo. No nos preocupemos, por un mañana que puede que no exista. Hagamos de "hoy" un ayer y un mañana eternos.


Leona Lewis - I will be

Si quieres ser feliz un instante, usa la venganza;
 si quieres ser feliz toda la vida usa el perdon

sábado, 1 de junio de 2013

Que el mundo se detenga..

No creas que es fácil estar así, a diez metros de distancia, verte cruzar el semáforo, la calle mojada y el agua empapando mi cara, el pelo pegado a mi rostro, y entre él puedo ver tu cuerpo cada vez más cerca, caminando hacia delante, un instante en cruzarnos y tu mirada se esconde, tímida, intentando evitar la mía bajo el gorro de tu abrigo negro. Pero sonríes, el brillo de tus pupilas te delata, te ha gustado encontrarnos y perdernos, pero vuelves a huir, lejos, sin decir nada. Huyes. No es fácil verte pasar por mi lado, paralelamente, y no quieras acordarte de mí, de mis ojos, de mis manos que ahora se esconden congeladas dentro de los bolsillos de este fino jersey. Hace frío, mucho frío. Y el agua empieza a filtrarse por los poros de mi piel, lentamente alcanzando mi corazón, y lo ahoga. Mi corazón está ahogado, ahogado por tu nombre, por tu amor. Estoy aquí, quieta, parada, vacía, congelada. Y la gente no deja de cruzar esta calle, este semáforo. Vienen y van, sin importarles nada. Y ami importándome sólo tú. ¿Que egoísta, verdad? Quiero rebobinar, retroceder, dar marcha atrás, lo necesito, por favor, que todo se detenga en el instante en el que nuestras miradas se encuentran, se pierden y huyen felices de verse. Que se pare el mundo hoy para poder disfrutarlo mañana.  



Let her go - Passenger 


Que difícil es estar vivo y sentir que estás muriendo.