sábado, 29 de noviembre de 2014

Más ilusiones..

Todos sabemos que cuando te ilusionas por alguien no se puede controlar. Y eso mismo es lo que le está pasando a ella. Ella siente timidez cada vez que se cruza con su mirada, se vuelve pequeña y frágil. Pero siente miedo, miedo a no ser correspondida, a llevarse falsas ilusiones por parte de alguien que en realidad no quiere nada pero demuestra interés. No quiere que le vuelvan a romper ese corazón que aún sigue hecho añicos y espera que alguien venga a arreglarle y volver a montar esas ganas de enamorarse de la vida. Porque al fin y al cabo eso lo buscamos todos
Ella sonríe, busca tener el máximo tiempo con esa persona, intenta dar lo mejor de ella misma, hace cosa que nunca había pensado que sería capaz de hacer por alguien. Ella siempre ha sido una chica que lo ha tenido todo demasiado fácil en el sentido de que no ha necesitado nunca conquistar a nadie, aunque suene a prepotencia. Pero algo ha cambiado esta vez, y se ve con unas ganas infinitas de de luchar y de ser correspondida. De conquistar ese corazón que cada día que pasa le está gustando más, de alguien que encaja perfectamente con ella, que conecta de un modo con el que no lo había hecho nadie más. Ella tal vez esté viviendo de ilusiones, y tal vez tenga miedo de dar el paso, o de decir algo que pueda romper esa relación que ahora mantienen. No quiere perder a nadie, y menos a esa persona. Pero se muere de ganas por gritarle lo que siente.
Es pronto para poder llamarlo amor, ahora es más que una simple ilusión, es el principio de algo que a lo mejor ni si quiera va a más, pero quiere mantener aunque lo que tiene ahora, antes de precipitarse y tener nada. Pero aún así, como ya he dicho, vive con la esperanza de ser su todo, con la ilusión de que esa persona sienta lo mismo y en un futuro ser capaces de poner en la misma frase un "tú y yo".


jueves, 20 de noviembre de 2014

Arrancando el pasado, construyendo un futuro.

Cada soplo de aire siempre viene acompañado de una nueva ilusión, sentimiento o incluso a veces, ese soplo, te devuelve la esperanza. Y una mezcla de todo ello es lo que me ha traído a mi. Hacia ya tiempo que no me pasaba algo así, que no me ilusionaba con ver una mirada, ni que una sonrisa me pudiese producir tanto, incluso sin decir nada, llegas a decirmelo todo. Tal vez solo esto sea cosa mía, de mi mente y mi imaginación, pero es algo que me mantiene cada día que me levanto, esa pizca de motivación era lo que yo necesitaba, por muy irreal o equivocada que esté me gusta la situación, me gusta que se crucen nuestras miradas tímidas y las quitemos por vergüenza, sin saber muy bien qué hacer o qué decir. No sabes lo mucho que me encanta y sobretodo, la energía que me da. Yo también quiero empezar a vivir mi historia, no quiero quedarme atrás, quiero arrancarme por completo todo este pasado que arrastro y que verdaderamente ya no beneficia en nada, absolutamente nada. Solo me trae más que dolor, nostalgia y mucho arrepentimiento y no, eso debe acabar, aquí y ahora, lo prometo. Y con todas las restas, equivocaciones, errores e incluso lágrimas que forman parte de mi pasado serán las mejores armas que pueda conseguir para labrar, construir y crear un nuevo futuro, mi nuevo futuro. Deseo ilusionarme, engancharme completamente de alguien, hacer lo que nunca he hecho, miles de locuras, robar miles de risas y sonrisas a la gente, quiero enamorarme, quiero sentir el amor recorriendo cada poro, cada parte mi cuerpo, cada parte mi alma, quiero sentirlo por mis venas, sentir su calor, su fuego, su ansia, su pasión... quiero sentirlo todo, quiero tener una vida llena de emociones, una montaña rusa que no para de girar y girar, que me lleva de aquí para allá sin preguntar, sin miedo a equivocarse, arriesgándose y tirándose al vacío como si no hubiese un mañana. Pero sobretodo, quiero conocer a gente, a personas maravillosas que me acompañen en este camino, junto a las otras que ya lo están haciendo. ¿Por qué sabéis que? Me he dado cuenta que cuanto más mal esta tu alrededor, cuando las cosas empeoran por momentos y tu vida parece que se esté desmoronando y no haya una salida (o eso creas) será el momento que más ganas tengas de luchar por una vida que siempre has querido pero nunca te has atrevido a llevar a cabo. En las situaciones difíciles, es cuando más apreciamos lo que tenemos, cuando más ganas hay para luchar por nuestros sueños y objetivos, nos volvemos ambiciosos y sonreímos a la vida a pesar de las desgracias. Y eso, solo lo hacen los valientes. Y yo, me considero una valiente. Una valiente que quiere cambiar su vida, que quiere más y más, que no se rinde a pesar de muchos momentos que tenga de bajón, sigue aquí, luchando por su vida y por la de los suyos, siempre con sed de más.


lunes, 27 de octubre de 2014

¡ALLÁ VOY!

Y de repente llega ese día. 
Un día te levantas y miras a tu alrededor y te paras a pensar en lo mucho que han llegado a cambiar las cosas. Te planteas un montón de preguntas, de dudas, de remordimientos para los que no encuentras respuesta ni solución. Y llegas a la conclusión de qué sentido tiene todo lo que has recorrido. Dudas. Piensas si era esto lo que querías. Si las cosas están saliendo igual, peor o mejor de lo que esperabas, te alegras y te decepcionas. Sientes orgullo, pero no estás satisfecha. Algo está fallando. 
Ahora mismo puedo ver a aquellos niños jugar tranquilamente a baloncesto y me paro a pensar cuando lo hacía yo. Mis amigos, mi clase y lo unidos que durante un tiempo pudimos estar todos. Pero un soplo de viento que despeina mi enredado cabello provoca al mismo tiempo la aparición de un pensamiento y la desaparición del otro. Se acabó la nostalgia. Me trae de vuelta a la realidad. Una realidad que me hace darme cuenta que hace mucho que dejé todo aquello atrás. Hace tiempo que cambié esos juegos de niños por responsabilidades, esas horas de jugar por horas de estudio interminables, por esa vida social tan plena llena de energía y diversión por otra que me llena de una manera distinta, una más adulta. A veces me gustaría tener la vida de un niño, recobrar esa infancia irrecuperable y retomar mi inocencia. El mundo adulto agota, comporta responsabilidad, disciplina y mucho esfuerzo para alcanzar tus metas. Está lleno de prisas y de malas intenciones, está todo calculado al milímetro, tus días pasan a ser planificados desde que te levantas hasta que te acuestas, no hay lugar para la improvisación, para disfrutar de las pequeñas cosas que se nos brindan día a día (a no ser que entren en tu lista de rutina), básicamente tu vida se convierte en una espiral que está constantemente en movimiento, una rutina con la que no quieres convivir pero que no te queda otro remedio. 
Por eso a estas alturas me pregunto, ¿es esto lo que yo quiero? y sé que la respuesta es sí, sin dudarlo. Tal vez lo que me pasa es que tengo miedo, no quiero resignarme a vivir encarcelada en una vida de adulto, me aterra la idea, siento que estoy madurando y me asusta no ser capaz de controlarlo, de controlar mi vida
Pero sí, sí y sí. Estoy decidida a aventurarme a entrar en el mundo adulto, sin temores, sin arrepentimientos, sin melancolía de esa infancia feliz, sin inseguridades. Allá voy.